El Señor de los Misterios - Volume 1 - LOTM Capítulo 108
CapÃtulo 108: En Lo Profundo de la Noche
A pesar de que aún no amanecÃa, el bien ventilado pero tranquilo y oscuro subsuelo estaba iluminado por lámparas de gas. La mortecina luz amarilla que emitÃan las lámparas de gas estaba protegida por vidrio, lo que les permitÃa brillar constantemente a lo largo del túnel vacÃo y silencioso.
Klein estaba sentado en la sala de guardia y pasaba casualmente las páginas de los periódicos, revistas y libros amontonados frente a él. Dirigió parte de su atención hacia afuera, para evitar que alguien irrumpiera dentro de la Puerta Chanis.
Su rompevientos y sombrero colgaban en la percha de ropa cerca de la entrada mientras su bastón se apoyaba contra la pared desde donde podÃa recogerse fácilmente.
El rico aroma del café llenaba el aire, y Klein no pudo evitar aspirar. Se masajeó las sienes para luchar contra la pesadez en la cabeza que sentÃa y el cansancio de su cuerpo.
Como estudiante universitario en la Tierra, a menudo se dormÃa a las cinco de la mañana y se despertaba al mediodÃa, mientras que se quedaba despierto toda la noche durante los últimos dos o tres años de vida laboral, hasta el punto de poder asistir al trabajo con energÃa al dÃa siguiente. Sin embargo, todo fue gracias a los juegos que eran demasiado emocionantes, las novelas que eran demasiado interesantes, los programas de televisión y las pelÃculas que eran demasiado entretenidos.
Este mundo obviamente no poseÃa ninguna de las necesidades necesarias para quedarse despierto toda la noche.
“En serio, Emperador Roselle. Si quieres posar, hazlo correctamente. Vierte tu vida limitada en una labor ilimitada. ¡Lleva a la gente de este mundo a la era de la información!” Klein murmuró en silencio. Solo pudo consolarse con que al menos habÃa periódicos, revistas y novelas cada vez más interesantes.
Al principio, querÃa concentrarse en sus estudios para reprimir su somnolencia. Sin embargo, en la práctica, entraba en conflicto con su deber. Una vez que entrara en ese estado, le resultarÃa fácil pasar por alto cualquier movimiento fuera y cualquier cambio en la situación de la Puerta Chanis.
Puffff. Klein tomó su taza de café y sopló cuidadosamente.
Bebió un sorbo y dejó que el sabor fragante se le revolviera en la boca antes de dejar que el lÃquido fluyera lentamente por su garganta.
“Café Fermo del Valle de Paz, muy amargo pero muy refrescante”, Klein hizo un cumplido y bajó su taza de café.
El Valle de Paz estaba ubicado en el Continente Sur, una región que producÃa granos de café de alta calidad. Actualmente estaba siendo disputada por la República Intis y el Reino Loen. Ambos construyeron asentamientos colonos a la izquierda y la derecha del Valle de Paz, y habÃan destruido el original Reino de Paz.
En el inquietante silencio, Klein levantó casualmente una revista y se dio cuenta de que era Estética de Damas, que hablaba de moda y citas.
“Esta debe ser de Rozanne…”. murmuró con diversión mientras la pasaba con el interés en alto. Tal vez se debÃa al repentino avance de la tecnologÃa de la cámara en la última década más o menos, no solo la revista usaba muchas ilustraciones, ¡incluso usaba fotografÃas en blanco y negro como contenido, al igual que los periódicos!
Con estilo invitaron a los famosos actores de teatro y musicales a modelar el encanto y el emparejamiento mágico de la ropa. En un corto lapso de siete años, la nueva revista regional de Backlund se convirtió en una revista convencional que se extendió por toda la nación.
“El vestido se ve bien, ella también es bonita…”. Klein lo pasó casualmente y no ocultó sus inclinaciones estéticas.
Era un hombre que habÃa madurado normalmente tanto en cuerpo como en mente. Siempre habÃa apreciado a las damas hermosas, pero desde hacÃa mucho tiempo se habÃa fijado su meta, encontrar la manera de regresar a casa. Por lo tanto, hacÃa todo lo posible para mantener la distancia con el sexo opuesto, para no perder el tiempo de la otra persona o dejar un equipaje emocional.
En cuanto a las prostitutas callejeras, era bastante germofóbico en ese aspecto.
Benson y Melissa ya eran grilletes que no se podÃan quitar. Solo podÃa encontrar los medios para compensárselos en el futuro… Klein de repente sintió pesado el corazón y no pudo evitar suspirar.
Cuanto más se alejaba de casa, más melancólico se sentÃa durante las tranquilas altas horas de la noche.
De repente perdió el interés en mirar mujeres hermosas y dejó la revista que tenÃa en la mano. En cambio agarró una novela.
“Villa de la Montaña Tormentosa, autora, Fors Wall”, leyó Klein el contenido de la portada.
La tranquila noche, la luz amarillenta mortecina y el libro encuadernado en cuero le recordaron su juventud cuando alquilaba libros. Por lo tanto, siguió leyendo simplemente por nostalgia.
Villa de la Montaña Tormentosa era una novela sobre la dama Sissi, que media 1,65 metros y pesaba noventa y ocho libras. Era la historia de su inicio como tutora en la Villa Montaña Fruys.
“Una libra equivale a aproximadamente medio kilogramo… ¿Es esta la Jane Eyre de un mundo alternativo?” Klein acarició sus dedos contra el papel liso mientras comenzaba a hacer conjeturas sobre el contenido subsiguiente.
Sin embargo, justo cuando pensó que era una novela romántica, surgió un espÃritu malvado en la historia. Cuando creÃa que era una historia de fantasmas, la dama Sissi se reveló como detective e hizo una maravillosa deducción.
Justo cuando Klein sentÃa que definitivamente era una novela de detectives, el personaje principal masculino recibió un fuerte golpe en la cabeza y perdió la memoria. Entonces, se convirtió en un drama desgarrador del corazón.
“… Al final, sigue siendo un libro de romance”. Cerró el libro y dio un sorbo de café.
¡Pum!
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
De repente se escuchó un feroz golpeteo que resonó en el tranquilo y vacÃo pasillo mortecino.
Klein dio un salto del susto cuando de inmediato se puso tenso.
Instintivamente sacó su revólver de su funda debajo del brazo, ajustó el cilindro y el martillo. Luego, caminó lentamente hacia la puerta y buscó el origen del sonido.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!
El golpeteo se hizo cada vez más intenso. Klein miró en la dirección del sonido y vio las puertas negras que se abrÃan hacia fuera y que tenÃan grabados siete Emblemas Sagrados.
“¿Sonidos de más allá de la Puerta de Chanis?”. Entrecerró los ojos y su corazón latÃa como un tambor.
¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!
Klein vio que la Puerta de Chanis temblaba suavemente, y percibió el enorme impacto que estaba soportando.
“No puede ser, ¿verdad…? ¿Realmente me encontré con algo en mi primer dÃa de servicio? ¿Tuve una naturaleza desafortunada después de transmigrar?”. La mano derecha de Klein empezó a sudar frÃo mientras sujetaba el revólver.
Muy pronto recordó la instrucción del Capitán: no abras la Puerta Chanis pase lo que pase, a menos que se abra desde adentro.
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